El encuentro con el libro de Robert Monroe titulado "Viajes fuera del cuerpo", cuya lectura me fue indicada posterior a haber experimentado vivencialmente aquella experiencia de atravesar la materia antes narrada, me llevó a entrar en resonancia con diversas experiencias relatadas por el autor, que están directamente asociadas a la manifestación de presencias sutiles o no corpóreas.
En su texto Monroe escribe:
Tengo otra pista sobre la pregunta: «¿Qué aspecto tienes cuando no estás en el cuerpo físico?».
A última hora de la tarde, a eso de las siete y media, decidí intentar visitar a R. W. en su apartamento, a unos catorce kilómetros de distancia. Estaba seguro de que estaría despierta (no físicamente, por supuesto). No tuve dificultades y me encontré de inmediato en un cuarto de estar.
Allí estaba quien yo pensé que sería R. W., sentada en una silla junto a una luz intensa. Me acerqué, pero hizo caso omiso de mi presencia. Estoy convencido de que después me vio, pues pareció asustarse. Retrocedí y me puse a hablar, pero algo me empujó de vuelta al cuerpo físico y me encontré de nuevo en mi dormitorio, en el cuerpo físico, con las vibraciones en retirada.
La razón por la que lo recuerdo es porque se me había quedado dormido el brazo y me cosquilleaba debido a la mala circulación. Estaba en mala postura. Lo que sucedió a continuación fue de lo más insólito. Al día siguiente R. F. me preguntó qué había hecho la noche pasada.
Quise saber por qué lo preguntaba y me dijo: «Estaba sentada en el cuarto de estar después de cenar, leyendo el periódico. Algo me hizo levantar la vista y al otro lado de la habitación había algo agitándose en el aire».
Le pregunté qué aspecto tenía y ella respondió con lujo de detalle: «Como un trozo transparente de chiffon gris. Podía ver la pared y la silla por detrás. Empezó a acercarse a mí. Yo me asusté y creí que podrías ser tú, así que se lo pregunté. Y seguía ahí en el aire, agitándose ligeramente. Volví a preguntar si eras tú y, en tal caso, le pedí que hiciera el favor de marcharse y dejarme en paz. Entonces retrocedió y se esfumó».
Me preguntó si había sido yo de verdad y le dije que creía que sí. «Pues la próxima vez di algo para que me asegure de que eres tú», contestó. «Así no me asustaré tanto». Le prometí que lo haría. Al menos no soy un fantasma resplandeciente ni tengo forma humana, a veces."
La conexión inmediata fue con aquel ser vaporoso, algo así como una muy sutil silueta, como un humo muy tenue con un contorno apenas visible (similar a como lo menciona el propio autor más adelante, en otros párrafos de su libro), que años atrás se había manifestado en mi sala.
Asimismo la mención por parte de Robert sobre la vibración que atestiguó durante su experiencia de penetración, me llevó directamente a otra experiencia personal.
Años atrás a través de la manifestación de ¿otro? ser sutil, fui puesto en contacto con un conocimiento vivencial orientado hacia la proyección extracorporal por medio del cual, durante las prácticas, igualmente había podido confirmar experimentalmente aquella vibración y sus efectos.

