Aquella mañana fui recibido en el espacio terapéutico de meditación de una mujer con quien me encontré en aquella única ocasión. Desde mi llegada y durante toda la sesión ambos nos mantuvimos en completo silencio. Tan solo hubo un muy breve intercambio, al inicio, cuando me preguntó cómo había obtenido sus datos.
Tras entregarle el nombre de la canal cósmica que era nuestro enlace común, me indicó: Recuéstate -señalando con su mano la camilla de madera que se encontraba al centro de la habitación-, cierra los ojos y relájate.
Tan pronto empecé a percibir claramente la intensa energía que ella me estaba proyectando a través de las palmas de sus manos abiertas, fui trasladado a una experiencia de realidad alterna. Una de las cinco "vidas" que, días atrás a través de la antes mencionada canal, me fue anticipado tendría permitido acceder durante aquella sesión.
Todas las vivencias que experimenté ocurrieron en modo inmersión holográfica, es decir a nivel sensorial, auditivo y de visión interna, pero para los propósitos del presente relato, solo será relevante mencionar la primera y la última experiencia ("vida").
La primera ocurría en una realidad de la cultura Maya en medio de una exuberante selva, milenios atrás.
En la quinta y última, fui trasladado a una realidad vinculada a la segunda guerra mundial (WWII) en el contexto de la búsqueda llevada a cabo por miembros del ejército alemán en los Himalayas. La famosa Ahnenerbe (Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia de los Ancestros).
Ambos supimos que la inmersión en el tiempo-sin tiempo había finalizado cuando muy sutilmente el flujo de la energía fue menguando hasta detenerse totalmente y regresé a mi realidad espacio-temporal cotidiana.
Me levanté de la camilla, y permaneciendo ambos en total silencio, simplemente nos despedimos con la muy conocida postura de manos unidas (Anjali Mudra).
Posterior a la antes narrada experiencia con aquella mujer, toda una secuencia de entregas, encuentros y revelaciones empezaría a sucederse a modo de confirmación de lo ocurrido durante la sesión.
Es como si una puerta se hubiera abierto junto con el correspondiente permiso de ingreso, iniciando con ello un proceso de reactivación de una memoria milenaria.

