Un grupo de ex militares vinculados a la Ahnenerbe estuvo a cargo de la operación (financiada por empresarios alemanes) que lograría liberar al XIV Dalai Lama tras la invasión del Tíbet por parte de China.
En 1959 SS Tenzin Gyatso fue sacado de su encierro en el Norbulingka (el palacio de verano ubicado en Lhasa) y llevado hasta su lugar de exilio en Dharamsala, al norte de la India.
Desde esta nueva sede continuaría la expansión planetaria de una cultura tibetana cuyas raíces, sustentadas en el budismo, se pierden en la noche de los tiempos.


En aquella expedición militar se encontraban personas profundamente vinculadas tanto con el pasado, el presente y el futuro de México y su misión planetaria enlazada a la del Tíbet, a quienes el Lama Taktra Rimpoche les hizo entrega del siguiente mensaje codificado que algunos consideran un enigmático acertijo, otros una profunda revelación y otros una profecía cuyo inexorable cumplimiento está en curso.



Al país de las águilas su reina volverá, la cárcel de la luna precisará romper, guardianes de otros tiempos a su lado vendrán, y unidos todos juntos la batalla darán. Sonámbulos andantes la verán avanzar, y el único despierto su ayuda pedirá, los peores y mejores por ella se unirán, y el agua de los cielos a todos limpiará. A toques del pasado el presente se oirá, más solo en el silencio su voz se escuchará, y en caso de sordera un sacrificio habrá, cuya luz por milenios la ruta alumbrará.



"La mujer dormida debe dar a luz" - Ayocuan
"Regina: Dos de Octubre no se olvida" - Antonio Velasco Piña