Puerta Estelar
En su momento él se presentaría con el nombre de Adaesuz y me haría entrega de múltiples revelaciones, entre ellas sobre:
- Andrómeda, su lugar de origen.
Nota: Se conservaron detalles de información incorrecta (como la de la Dra. Carol Rosin e Ingo Swann), a modo de ejemplo de los riesgos del uso no supervisado de las IAs (desde la alucinación -mentira no mal intencionada-, hasta la franca desinformación y mentira intencional). Asimismo hay material que no se ha podido generar debido a impedimentos específicos producto de filtros de realidad preprogramados intencionalmente (temas tabú -que no se permite mencionar- como Ahnenerbe).
Desde esta nueva sede continuaría la expansión planetaria de una cultura tibetana cuyas raíces, sustentadas en el budismo, se pierden en la noche de los tiempos.
En aquella expedición militar se encontraban personas profundamente vinculadas tanto con el pasado, el presente y el futuro de México y su misión planetaria enlazada a la del Tíbet, a quienes el Lama Taktra Rimpoche les hizo entrega del siguiente mensaje codificado que algunos consideran un enigmático acertijo, otros una profunda revelación y otros una profecía cuyo inexorable cumplimiento está en curso.
Al país de las águilas su reina volverá, la cárcel de la luna precisará romper, guardianes de otros tiempos a su lado vendrán, y unidos todos juntos la batalla darán. Sonámbulos andantes la verán avanzar, y el único despierto su ayuda pedirá, los peores y mejores por ella se unirán, y el agua de los cielos a todos limpiará. A toques del pasado el presente se oirá, más solo en el silencio su voz se escuchará, y en caso de sordera un sacrificio habrá, cuya luz por milenios la ruta alumbrará.
"La mujer dormida debe dar a luz" - Ayocuan
"Regina: Dos de Octubre no se olvida" - Antonio Velasco Piña
Quizá la respuesta es muy simple. No es posible entregar conocimiento a nadie, lo más a lo que se puede aspirar es que un muy modesto intento de entrega de verdades personales, ayude a otros (unos pocos al menos), a recordar una sabiduría que ya existe en las profundidades de su consciencia, y que ello contribuya a la reactivación de su ser interior. Nada más.
En ese espíritu, el presente escrito conformado por una recopilación de eventos personales, es algo así como un diario de vivencias, todas ellas centradas en una temática particular que me ha sido entregada por una consciencia Superior.
La reflexión subyacente a la que invito al lector a mantener en su mente durante el recorrido por lo párrafos de este sitio, es la siguiente.
Si algo de lo aquí plasmado fuera verdadero, al menos en parte.
¿Qué es lo que nos impide colectivamente acceder a dicha sabiduría?.
¿Acaso existe una especie de cárcel planetaria en la que una sumisión basada en la manipulación de la consciencia del ser nos mantiene en el olvido y en una permanente ilusión corpórea que es sostenida por medio de una muy compleja y avanzada maquinaria cósmica?
(Rueda de la vida o de las reencarnaciones)
Una multitud de personas nos dimos cita en el principal auditorio de México (el Auditorio Nacional), con el propósito de escuchar la conferencia que daría el XIV Dalai Lama.
Si bien desde el instante en el que apareció en el escenario SS Tenzin Gyatso, tuve una sensación inefable que fue creciendo a lo largo de su exposición, ello no era debido solo a sus palabras, sino a algo que estaba mucho más allá.
Era una conexión de energía-consciencia que ocurría a nivel del Ser y que surgía de su sola presencia cuya corporeidad emanaba la irradiancia de Avalokiteshvara (conocido como Chenrezig en tibetano). El bodhisattva supremo de la compasión infinita en el budismo. Guía que encarna el amor y la ayuda desinteresada de todos los budas cuyo voto sagrado fue no descansar hasta salvar a cada ser del ciclo del dolor y el renacimiento.
Solo al finalizar aquel evento pude empezar a hacerme verdaderamente consciente del efecto que aquella experiencia había tenido en mí.
A pesar de no haber estado en una ceremonia privada, sino apenas habiendo sido un espectador -y no de las filas más cercanas, sino de alrededor de la parte media ubicada a varias decenas de metros del escenario- y como parte de una inmensa colectividad, experimenté una conexión que trascendía la distancia, el espacio y el tiempo.
Fuera de mi cuerpo -desde otra dimensión- (pero a la vez como alrededor de mi propio cuerpo en una realidad expandida), observaba como el Dalai Lama se levantaba de su asiento y se retiraba. Igualmente las personas en el recinto empezaron a levantarse de sus respectivos asientos y a caminar por los pasillos dirigiéndose hacia las salidas de la forma más natural.
En medio de aquella marea de personas en movimiento yo, en un estado atemporal extático y de total silencio interno, no podía moverme pues no sentía conexión alguna con mi cuerpo.
Al observarlo y volverme consciente de ello no sentí ni angustia ni prisa, sino que permanecí en el mismo estado de paz atemporal en el que me encontraba y del que hubiera preferido no tener que regresar nunca.
De pronto tomé conciencia de que mi compañera quien se encontraba a mi lado, ya empezaba a manifestar síntomas de extrañeza por mi inmovilidad y por mi profundo vínculo de amor hacia ella, me sentí impulsado a regresar al tiempo y al cuerpo.
Tal cual como se describe ocurre en las llamadas "Experiencias Cercanas a la Muerte" (ECM) en las que debido al afecto (apego), las personas sienten el llamado y regresan a su cuerpo para continuar al lado de sus seres queridos.
གྲོལ་བ
Como parte de la muy compleja secuencia de eventos y encuentros que se abrieron producto de la experiencia energética de acceso a vidas pasadas que años atrás había tenido, mantuve durante muchos años una muy estrecha y profunda relación de amistad con Don Antonio Velasco Piña.
Cierto día conversando en su despacho, al respecto de la fotografía que él tenía frente a su escritorio, en la que él aparecía con el Dalai Lama en una ceremonia privada de Khata, le hice mención de mi experiencia personal expresándole que, gracias a ella, en alguna medida creía poder entender lo que le había sucedido en aquella ocasión años atrás en la que él, cumpliendo con la encomienda que le fue asignada de fungir como el primer representante del Tíbet en México, le correspondió encabezar la recepción y organización de la visita del Dalai Lama, así como las dos ceremonias que se llevaron a cabo. Una ecuménica en la catedral metropolitana de la CDMX, y otra en Teotihuacán (1989).
A esta segunda ceremonia -que era fundamental para él por la encomienda que le fué asignada, asociada a la custodia del conocimiento entregado para la reactivación piramidal del continente americano, y muy en particular en dicha ciudad sagrada-, no le fue posible asistir debido al profundo estado alterado de consciencia que le provocó la ceremonia de khata, que incluso durante la noche, le produjo muy elevada fiebre corporal.
Dicha ceremonia privada ocurrió justo un día antes de la activación que -presidida por el Dalai Lama-, realizaron lamas tibetanos junto con grupos representantes de la mexicanidad, colocados ambos en la cima de la pirámide del Sol.
Fue el contacto con la irradiancia de inmensa bondad y sabiduría de Avalokiteshvara, lo que hizo posible que, más allá del cuerpo, -el testigo- pudiera presenciar desde un plano trascendente, la profunda y milenaria ceremonia de retorno de "la estafeta energético-espiritual" al continente americano.
Una muy avanzada tecnología espiritual
que utilizada con plena consciencia permite
Romper la cárcel lunar













